jueves, 21 de febrero de 2013

¿Por qué será...?

Pues nada,  como me tocó el gordo de Navidad, me dije: “un día es un día”. Fui a la principal tienda de audio, sonido e imagen y pedí el mejor equipo. ¡Ha! ¡Tendríais que haberlo visto! Cuando me lo trajeron a casa, apenas cabía en el salón. Tenía de todo: Blu Ray 3D, sonido envolvente, home cinema, decodificador TDT  HD, televisor de gran pantalla y última generación, no descuidé ni las conexiones de la mejor calidad. En fin, lo mejor de lo mejor. Pero, no queráis saber cómo me he puesto cuando, al conectarlo, sólo se veía niebla. He llamado a la casa y, al día siguiente (¡Sí que tardan!) me mandaron al técnico. Tras revisarlo todo me dijo: “señora, por favor, ¿cómo quiere ver nada si no lo conecta a la antena?”.  Yo creo que se aguantaba la risa. Pero, podrían haberlo puesto en la caja, ¿no?


Os he explicado una pequeña broma para ilustrar una idea importantísima: no podemos ser buenos cristianos y, mucho menos, buenos líderes si no estamos “conectados” con Dios. Sin oración, sin la Gracia, sin Sacramentos…todo se queda en carcasa, por muy buena que ésta sea. Dicho de otro modo, un árbol no puede dar fruto, ni sombra, ni vivir siquiera, si no tiene raíces y todo es pura rama. De la raíz procede el alimento que lo sustenta.

Pensemos que antes que nada, hay que dejar que Dios viva en nosotros, si no, seremos como fachada hueca y mal servicio a la Iglesia, ni  a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, podremos hacer.

Blogueros con el Papa